¿Cómo puedo arreglar el limpiafaros de mi coche?

El limpiafaros es un dispositivo que funciona de manera similar al limpiaparabrisas del coche. Por tanto, su función es la de mantener limpio el sistema de alumbrado. Solo algunos vehículos cuentan con este mecanismo, pero en ellos, su funcionamiento es obligatorio. Si tienes problemas con él, te contamos cómo arreglar el limpiafaros del coche.

Un poco de historia sobre el limpiafaros del coche

El sistema de alumbrado del coche, debido a su posición, tiende a ensuciarse con gran facilidad. La nieve, el fango, el polvo o los insectos se adhieren a este, afectando directamente a la eficacia del mismo.

Inicialmente, el limpiafaros funcionaba con simples chorros de un líquido detergente. Durante los años sesenta, eran los vehículos de competición los que utilizaban este sistema por norma. Posteriormente, comenzaron a comercializarse las escobillas, que eran un dispositivo helicoidal accionado por el viento que se colocaba sobre el proyector. Sin embargo, estos interferían con el haz luminoso, lo que reducía su eficacia considerablemente.

A finales de la misma década llegaron los limpiafaros con mando electromecánico, utilizados en los países nórdicos. En la actualidad, existen diferentes sistemas, como las escobillas oscilantes u otros elementos con un movimiento rectilíneo y alternativo.

Hoy en día, el Manual de Procedimiento de las Estaciones ITV establece que las luces de cruce con flujo luminoso superior a los 2.000 lumen deben incorporar dispositivos de limpieza. Lo que implica que si el coche tiene luces de xenón, el funcionamiento del limpiafaros es obligatorio. A continuación vamos a conocer cómo podemos arreglar el limpiafaros del coche.

Cómo se puede arreglar el limpiafaros

Puesto que se trata de un dispositivo de pequeño tamaño que no está al alcance de la vista, son muchas las personas conductoras que desconocen su existencia, o al menos si su funcionamiento es óptimo.

El problema de arreglar el limpiafaros suele aparecer en una revisión de la ITV. Allí nos hacen saber que existe algún problema para activar su funcionamiento, y comienza la pesadilla de arreglar el limpiafaros.

En primer lugar, para arreglar el limpiafaros comprobaremos si los manguitos cercanos al faro o a la zona de fuga se han soltado. Esto sucede con cierta regularidad debido a las abrazaderas de presión. Si se han manipulado por algún motivo, pierden efectividad.

En segundo lugar, algún golpe o una avería pueden afectar al circuito. Si hay agua en su interior pero este no funciona, el problema es falta de presión. Podemos comprobarlo con los eyectores del capó. Si expulsan líquido al parabrisas de manera normal, el problema es localizado. Para arreglar el limpiafaros habrá que revisar las toberas telescópicas o inyectores.

Cuando hay líquido pero falta presión, también se recomienda verificar los difusores. La cal y otras impurezas pueden haberse acumulado, obstruyendo el paso del líquido. No obstante, es poco probable que se taponen las cuatro salidas existentes.

Si el problema está en las juntas tóricas, para arreglar el limpiafaros necesitaremos de un elevador. Ya que hay que desmontar el protector de bajos, el paragolpes, el paso de la rueda, el faro y su moldura. Es posible no desmontar el paragolpes, pero no podremos acceder completamente a la zona inferior. Esta es la que nos permitirá arreglar el limpiafaros.

En el caso de que no logremos arreglar el limpiafaros, recomendamos llevar el vehículo a un taller. Dado que no todos los coches traen este sistema, es posible que debamos consultar con varios mecánicos. En Álvarez Automóviles somos expertos y podemos ayudarle.